Todos sabemos la necesidad de ventilar la vivienda diariamente. Pero no todo el mundo sabe el porqué ni cuándo es el mejor momento para hacerlo. La calidad del aire interior de nuestro hogar depende del momento elegido. Nos quejamos constantemente de la calidad del aire exterior pero… ¿Qué pasa con el aire interior de nuestras viviendas?

Te sorprenderá saber que la concentración de elementos contaminantes en el interior puede llegar a ser 100 veces mayor que en el exterior. Dato muy a tener en cuenta ya que pasamos ¡más del 80% de nuestro tiempo en espacios interiores!

Actualmente las normativas españolas que afectan a la construcción de nuevos edificios y apertura de nuevas actividades obligan a instalar unos sistemas de ventilación para las viviendas que aseguran un nivel mínimo de la calidad del aire. El problema es que se trata de normativas relativamente nuevas por lo que la mayoría de los edificios existentes no disponen de la ventilación adecuada.

Aquí nos vamos a centrar en la calidad del aire de nuestro hogar. Normalmente aunque sea de nueva construcción, requieren de nuestra actuación (abriendo ventanas) para ventilar la vivienda y así permitir la entrada de “aire fresco”.

¿Qué podemos hacer para mejorar la calidad del aire de nuestra vivienda?

Veamos primero los tres tipos de contaminantes interiores:

  1. Las partículas en suspensión: Polen, polvo, ácaros del polvo, pelo de animales, ceniza, etc. Las partículas de menor tamaño son las más perjudiciales ya que alcanzan los pulmones y, dado su tamaño, pueden llegar hasta los bronquiolos, de ahí su impacto en la salud.
  2.  La contaminación química: Variedad de compuestos químicos: CO2, CO, NOx, SO2, COVs, formaldehído, benceno… Provienen de la combustión incompleta de tráfico, calderas o cigarrillos, de la respiración humana, de las pinturas y plaguicidas, de los muebles y los materiales de construcción. Tienen efectos a corto y largo plazo.
  3. Los agentes biológicos: Bacterias, virus, esporas de moho, hongos … Se adhieren a partículas en suspensión y en las vías respiratorias causan reacciones alérgicas o de sensibilidad (asma, rinitis), o enfermedades infecciosas (gripe, catarro común, tuberculosis, sarampión, varicela)

Y contra todo esto ¿qué podemos hacer en casa? De partida, intentar reducir los focos de contaminación, es decir:

  1. Mantener una limpieza adecuada
  2. Evitar que se fume en el interior
  3. Usar pinturas ecológicas. Actualmente son baratas y fáciles de encontrar.
  4. Al comprar muebles, adquirirlos preferiblemente de madera natural y si no es posible, que tengan todas sus superficies “chapadas”, ya que así evitaremos una emanación excesiva del formaldehído procedente del aglomerado de madera.

Ventilar la vivienda

En cuanto a cómo y cuando ventilar la vivienda, la solución es la que nuestras madres y las madres de nuestras madres han utilizado desde siempre… Abrir ventanas a primera hora de la mañana dejando entrar una ligera corriente de aire, creando una ventilación cruzada en la vivienda y cerrarlas media hora después.

Las razones para ventilar a primera hora de la mañana:

  1. Porque es el momento en que la contaminación atmosférica debido al tráfico es menor.
  2. Porque después de toda la noche con las ventanas cerradas, el nivel de C02 en el interior es más elevado.
  3. Porque el ozono troposférico, se genera por la combinación de dióxido de nitrógeno y luz solar, por lo que el pico de este contaminante se alcanza en las horas centrales del día.

Sin ser conscientes, todos sabemos cual es el mejor momento para ventilar, y si no… ¿Por qué te sientes tan bien al abrir la ventana por la mañana?

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